Tan cerca y tan lejos
Debía salir pero esta vez sería diferente porque lo haría solo,pues mi compañera no estaba afuera.Me aguardaba la jungla con sus sombras y luces,con sus ruidos y silencios.Rugían,chillaban y murmuraban sus habitantes, animales de costumbre como yo.Pero que distinto sería todo,porque debía conseguir mi alimento ya que mi cazadora leal se había ido.Crucé el umbral de mi cueva,frontera imaginaria, y atrás dejé mi seguridad pero no mi coraje.El camino aguardaba vestido vestido de gris y de verde,entonces respiré profundo y comencé a recorrerlo.Me sentí observado e ignorado a la vez,era una condición nueva para mí ya que debía sortear lo obstáculos del camino,que por cierto siempre estuvieron allí,solo que no les dí importancia;claro alguien me acompañaba.
No sabía si la distancia que me separaba de mi objetivo eran metros o kilómetros así que con la paciencia como aliada,seguí avanzando lentamente.No sé cuanto tiempo transcurrió, pero finalmente divisé mi destino.Por un instante me alegré, solo por un instante,porque frente a mi corría un río de metal que crujía y sonaba aceleradamente.Entonces busque un paso,un puente y no había nada.Pero no iba a detenerme por lo que me aventuré a cruzar a la otra orilla y la imperfección del terreno me hizo caer...y cuando creí que seria arrastrado por la corriente,la mano de mi compañera tomó de la mía y me ayudó a subir nuevamente a la silla de ruedas,lugar de donde me caí intentando cruzar una esquina que no fue hecha pensando en personas como yo.
Cosas como éstas hacen que una ciudad parezca una jungla.



